Publicidad:
Terra
La Coctelera

Capoeira Hip-Hop

Siempre he pensado que la música que acompaña la práctica del capoeira es llamativa, llena de ritmo y muy dinámica. Inclusive los diferentes sonidos, marcan el estilo de jogo (juego) que se desenvuelve en la roda (rueda). Sin embargo, he encontrado un recurso musical en los confines del Internet que me impulsa a preguntarme si llego la época del Capoeira Hip-Hop o Capoeira Rap…

…Bueno sea cual sea el ritmo combinado con el capoeira que venga en camino. Pues lo bailaremos y lo jugaremos desde nuestras Raices Venezolanas hasta Nuestras Semillas Brasileras…

Aquí les dejo la nota musical:

¡Como Me Metí en Esto!

Mi primera clase había empezado…


Ya tenía veinte minutos en una clase parecida al entrenamiento de los marines Estadounidenses. Yo sudaba la gota gorda mientras intentaba ejecutar diferentes movimientos a la vez que trotaba, y al igual que en el ejercito, no faltaba aquella voz que gritaba ¡Piernas al Pecho! ¡Más Alto! ¡Lagartijas! ¡Trote! ¡Otra vez lagartijas! Yo pensaba en toda la inversión en Mac-Donall´s, Smirnoff, y Polar Ice, que se estaba perdiendo con cada gota que escurría mi cuerpo, pero ni modo, seguía corriendo y brincando con todas mis fuerzas, porque total, a quien no le gusta tener un buen cuerpo.


En un momento nos alineamos en pequeñas filas, y empezó una clase parecida al yoga pero con aire brasilero. Ahora nos tocaba doblar nuestros cuerpos de manera inimaginable, así que no me quedo de otra que saludar a las partes de mi cuerpo que no había visto nunca y rezar porque esta tortura terminara. Después de unos treinta minutos Dios escucho mis plegarias y volvimos a alinearnos en filas y el profesor empezó a mostrarnos lo que seria el movimiento base y el más importante del capoeira la “Ginga”.


Es difícil describir el movimiento, es una especie de rotación de piernas que va acompañado de un “tin-tinnn-tinnnn” producido por los instrumentos, y estos últimos, indican la velocidad con la cual se deben rotar las piernas.


Bueno para terminar puedo decir que nunca he sido de los mejores bailarines por lo que hacer el movimiento con el estilo necesario no se me hizo tan fácil, inclusive hoy día sigo tratando de mejorar el estilo de mi ginga, pero lo cierto es, que aunque al terminar la clase me dolían hasta los cabellos (que por mi estilo de corte, usualmente no tengo) y no podía ni caminar, ¡Me Divertí Muchisimo! Debe ser que algo de masoquista tenemos todos. :-)

Para los que quieran ver como se Ginga les dejo un video de You Tube:

Erase Una Vez Un Pequeño Saltamontes...

Un día me llama una amiga llena de problemas personales pidiéndome algo de ayuda y le ofrecí pasar un día de Picnic en un parque cerca de donde me había mudado hace una semana.

Todo iba de acuerdo al plan, Yo le indicaba todas las ideas que tenía para resolver el problema y ella no hacia más que quejarse y verse inmersa en un problema que según ella no tenía solución.

De pronto empiezan a sonar a los lejos varios sonidos extraños, como si tensaran de manera descontrolada las cuerdas de una guitarra, pero este descontrol tenia algún tipo de sentido, fonéticamente era un tin,tinnn,tinnnn repetitivo que marco el paso para que otros instrumentos que generaban sonidos similares comenzaran a expresarse, y solo uno de ellos era conocido para mí, un tambor.

Un tambor que junto a los demás instrumentos extraños guiaba las palmas de un grupo de personas vestidas de blanco, que a su vez formaban una rueda alrededor de dos de ellos, que parecían bailar y pelear a la vez, uno de ellos lanzó una patada dirigida a la frente de su compañero que pensé que lo mataría, pero para mí sorpresa la otra persona se dejo caer hacia atrás mientras levantaba las piernas y quedando de cabeza sostenido con las manos se dio la vuelta y volvió a la posición inicial, todo esto mientras que el grupo de personas gritaban ¡OHA!

Las personas que bailaban y peleaban cambiaban pero el espectáculo mejoraba cada segundo, y yo sin pensarlo estaba batiendo mis palmas y sintiendo cierta conexión con mis antepasados esclavos, con mis vidas pasadas, o quizás simplemente con la música que brindaban esos instrumentos, no lo sé.

Cuando acabó espere al que parecía ser el profesor y le dije, “Yo Quiero Hacer Eso”

Continuará…