Un día me llama una amiga llena de problemas personales pidiéndome algo de ayuda y le ofrecí pasar un día de Picnic en un parque cerca de donde me había mudado hace una semana.
Todo iba de acuerdo al plan, Yo le indicaba todas las ideas que tenía para resolver el problema y ella no hacia más que quejarse y verse inmersa en un problema que según ella no tenía solución.
De pronto empiezan a sonar a los lejos varios sonidos extraños, como si tensaran de manera descontrolada las cuerdas de una guitarra, pero este descontrol tenia algún tipo de sentido, fonéticamente era un tin,tinnn,tinnnn repetitivo que marco el paso para que otros instrumentos que generaban sonidos similares comenzaran a expresarse, y solo uno de ellos era conocido para mí, un tambor.
Un tambor que junto a los demás instrumentos extraños guiaba las palmas de un grupo de personas vestidas de blanco, que a su vez formaban una rueda alrededor de dos de ellos, que parecían bailar y pelear a la vez, uno de ellos lanzó una patada dirigida a la frente de su compañero que pensé que lo mataría, pero para mí sorpresa la otra persona se dejo caer hacia atrás mientras levantaba las piernas y quedando de cabeza sostenido con las manos se dio la vuelta y volvió a la posición inicial, todo esto mientras que el grupo de personas gritaban ¡OHA!
Las personas que bailaban y peleaban cambiaban pero el espectáculo mejoraba cada segundo, y yo sin pensarlo estaba batiendo mis palmas y sintiendo cierta conexión con mis antepasados esclavos, con mis vidas pasadas, o quizás simplemente con la música que brindaban esos instrumentos, no lo sé.
Cuando acabó espere al que parecía ser el profesor y le dije, “Yo Quiero Hacer Eso”
Continuará…